Que con el ejemplo que les demos a los niños ellos también puedan valorar las plantas.

A veces damos por sentada la existencia de todos los seres vivos del planeta Tierra. Reímos, caminamos, comemos, dormimos y vivimos, pero rara vez nos cuestionamos o nos paramos a observar los otros tipos de vida que nos rodean. 
Si te tomas un minuto y sales a la calle, verás que en todos los lugares hay plantas. Inclusive cuando un lugar se deja en abandono las primeras que vienen a reclamar el espacio son todas las hijas e hijos del reino vegetal. Especies sin las que no podríamos vivir. Conoce aquí algunos de sus muchos beneficios.


Otra actividad puede ser leer el poema y después hacer un recorrido a un jardín botánico, algún parque o jardín donde puedan apreciar la diversidad de flora, haciendo hincapié en las partes de las plantas. Además, presentar láminas con las diferentes plantas alimenticias, que muestren las características esenciales de cada una como las flores, frutos (frutas, vegetales, verduras, tubérculos, helechos, etc.) y dónde crecen (en la tierra, matas, árboles). Luego, jugar a agruparlas y clarificarlas en base a características determinadas. Seguidamente se les puede animar a modelar con plastilina o barro diferentes frutos alimenticios y que mencionen por qué es importante ingerirlos.


Posteriormente, se invita a sentarse formando un círculo, cada niña y niño pueden llevar un vegetal para preparar una ensalada colectiva. Primero, se sugiere observar el color, tamaño y forma de su alimento para mencionar estas características al grupo. Luego, se puede ubicar una silla o mesa baja al centro del círculo, para poner encima o debajo aquellos alimentos que cumplan con la característica propuesta, por ejemplo: “colocar encima de la mesa los vegetales verdes”, “poner debajo de la mesa los vegetales redondos”, “colocar delante delpichel los vegetales que tienen semillas, hojas, etc.”, ¿dónde hay muchos y dónde hay pocos?


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