Diferenciar las características de forma, color, tamaño y uso de las plantas ornamentales y alimenticias en juegos de clasificación, agrupación y cuantifican adquiriendo nociones de cantidad: uno, mucho y pocos.
Los humanos somos consumidores insaciables de energía; y aunque parezca increíble, las plantas son para casi la mitad de la población del planeta, el principal combustible de sus casas para cocinar y tener calor. La madera que producen muchos arboles, o los rastrojos de plantas secas, se usa para hacer fuego en millones de hogares del planeta.
Aun teniendo muy poca atención a nuestro entorno, no hay duda que los cambios que tienen lugar en las plantas cada estación del año le dan belleza a los lugares donde vivimos, y no dejan de ser visibles aun para el más distraído, ¿Cuántos de nosotros queremos vivir sin las plantas que nos rodean, incluyendo la de los jardines, bosques, montes y praderas que se encuentran en nuestros pueblos y ciudades?. Y toda esa vegetación nativa y silvestre que nos rodea todos los días de nuestra vida, dan forma, y sin que le prestemos atención, a gran parte de nuestra historia como individuos, como comunidades o como especie.
Posteriormente, preguntar en qué figura no hay nadie, en cuál hay un niño o una niña, en cuál hay pocos y en cuál hay muchos; luego, animarlos a salir de la figura, por ejemplo: “dar un paso afuera los que están dentro del círculo”, y así con las demás formas; se les invita a sentarse formando un rectángulo y dejando al centro todas las figuras geométricas.
Seguidamente, observar las características de su planta y sugerir que coloquen dentro del triángulo las que tengan flores de color rojo, fuera del cuadrado las más grandes, dentro del rectángulo las que no tengan flor (solo son hojas), por ejemplo, contando en conjunto cuántas hay dentro o fuera y especificando dónde hay una, muchas o pocas.


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